Dedicada a Lu
Hacia Una Sola Argentina
En 1989 me presentaron un ex tripulante del HMS Conqueror, el submarino que hundió el Belgrano en la guerra de Malvinas de 1982. Lo que me comentó durante nuestra conversación, aquel domingo por la tarde, me dejó totalmente impactado. Ian (el nombre verdadero no se revela) relató la conmoción de la tripulación del HMS Conqueror al escuchar los gritos de los navegantes del Belgrano y de los reclutas aterrorizados mientras se hundía el barco. Recordó que aquella experiencia atroz le produjo traumas psicológicos a un gran número de tripulantes, que necesitaron años de terapia.
La información sensible del hundimiento luego se filtró, ya que, en 1985, un integrante del parlamento británico, Tom Dalyell, recibió información por parte del funcionario de rango superior Clive Ponting, lo cual resultó en la acusación fallida de este último en virtud de la Official Secrets Act [Ley de información sensible] sancionada en 1911. Los documentos demostraron que, en realidad, el Belgrano se estaba apartando de la zona de exclusión cuando lo atacaron y lo hundieron. Durante la guerra terrestre, en el campo de batalla se perdieron 907 vidas (649 argentinas, 255 británicas y 3 habitantes de las Islas Falkland) a causa de las ambiciones políticas de delirios imperialistas de Thatcher, una mujer inmoral que siempre va a ser recordada por tomar el té con el asesino en masa fascista, el General Augustus Pinochet (quien respaldó a Thatcher efectivamente).
La sangre derramada sobre el territorio argentino constituye solo un aspecto de esta trágica saga de imperialismo. Las Islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur son parte de los territorios de ultramar británicos hasta el día de hoy, devastadas y explotadas a causa de los intereses británicos.
Sin lugar a dudas, Thatcher debió haber recibido información acerca de los vastos yacimientos de petróleo del norte, sur y este de las cuencas de las Islas Falkland. Aquellos recursos pudieron sustentar a Argentina durante el próximo siglo.
Mientras escribo la presente, la sociedad Navitas Petroleum confirmó que su inmenso proyecto de petróleo Sea Lion se encuentra a la espera del visto bueno para su “insignificante” impacto en el medio ambiente de la colonia británica actual que ocupa las Malvinas. El resultado es una conclusión previsible.
Asimismo, la riqueza del patrimonio natural de los argentinos ya está siendo arrebatada (por ejemplo, gran parte del calamar que se sirve en los restaurantes españoles se originó en las Malvinas).
La posición actual y (como era de esperar) “innegociable” del Reino Unido, es decir, que la voluntad popular de los isleños actuales tiene precedencia sobre la soberanía legítima, constituye un argumento poco fundado cuando las denominadas características demográficas democráticas provienen de la perspectiva de habitantes extranjeros que no poseen derechos autóctonos o históricos. Efectivamente, este es el modus operandi del imperialismo británico que fue la causa de diversos conflictos a nivel mundial hasta la actualidad. A modo de ejemplo, se puede mencionar el traslado de la población escocesa protestante a Irlanda del Norte o el desplazamiento forzado de los tamiles de Tamil Nadu hacia Ceilán, región gobernada por los británicos, (actualmente denominada Sri Lanka). También se puede mencionar las repercusiones sociales causadas por el traslado de los indios a Fiyi, eludiendo el polémico conflicto de Palestina y sus actuales habitantes debido a la Declaración Balfour. Quizás cabe recordar que las Naciones Unidas consideran como genocidio al desplazamiento forzado.
El problema con el cual se encuentra el presidente Milei consiste en que los británicos tienen la costumbre de hacer caso omiso a las leyes o simplemente modifican las resoluciones judiciales cuando no les son de utilidad al momento de cumplir sus objetivos. Sería conveniente que el presidente investigue el caso de los isleños del archipiélago de Chagos, que en realidad resultaron vencedores en el juicio sobre su patria Diego García en la Alta Corte Británica en el año 2000 que, sin embargo, en el año 2004, aquel fallo se anuló debido a un Order in Council [1] emitido por la reina Elizabeth II que alegaba que la razón por la cual los changosianos no podían volver al archipiélago de Chagos era el hecho de no ser factible debido a los costos y la seguridad. (No hay quien alguna vez no haya escuchado de la base militar de Diego García).
Los changosianos todavía se encuentran en situación de pobreza en Mauricio, a pesar de la sentencia de las Naciones Unidas que resolvió que el Reino Unido no tiene soberanía sobre los isleños de Chagos.
Sin embargo, los recursos se optimizan y, por lo tanto, Argentina puede liderar sobre quién puede tener acceso a su riqueza (a pesar de que se encuentre en un proceso de recuperación económica).
Como consecuencia, persiste tanto una problemática legal así también como una moral, a fin de lograr la reunificación pacífica de las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Para aquel fin, Argentina debe basarse en el modelo de Una Sola China [One China Policy], persuadiendo aliados, negociando con socios y Estado-Naciones para convertirse en firmantes de Una Sola Argentina [One Argentina Policy] sólida, cuya posición de apoyo u oposición debe ser implacable.
La soberanía territorial y la futura riqueza de Argentina todavía está en juego. No existe nada más memorable que la reunificación. Argentina no debe aceptar menos que aquello.
Finalmente, no se debe subestimar la posibilidad de que las artes cumplan una función fundamental al fomentar una reunificación de las Malvinas justa y pacífica. Dirijo la atención de los lectores al Club Malvinas recientemente creado, cuyo objetivo (además de aquel que es evidente) consiste en utilizar la crisis económica actual a fin de impulsar una nueva revolución artística y cultural.
Doctor Jaz Coleman.
Chevalier des Arts et des Lettres.
Notas de la traductora:
[1] Decreto establecido por el monarca con el asesoramiento y consentimiento del Consejo Privado.